La de Wooten lleva un código. Quien lo apunta con el teléfono ve la ficha de tu mascota —cómo se llama, qué necesita, cómo ubicarte— y te avisa al toque.
Es de metal, resiste el agua y se engancha al collar como cualquier chapita. Adentro tiene un código único, firmado: nadie puede inventar la ficha de tu mascota ni cambiarla desde afuera.
Foto, nombre, si toma alguna medicación, si se asusta con la gente, y cómo ubicarte. La editás cuando quieras desde tu panel. No cuesta nada y no vence: no hay plan que renovar ni tarjeta que cargar.
El que lo encuentra apunta el teléfono al dije y le aparece la ficha, con un solo botón: avisarte por WhatsApp con el lugar donde está. No tiene que bajar ninguna app ni registrarse en nada.
El código va firmado. Si alguien intenta armar uno igual apuntando a otra ficha, el sistema lo rechaza. Y cada vez que alguien lo escanea queda registrado en tu panel: vas a ver dónde y cuándo.
El mismo dije sirve toda la vida de tu mascota. Si cambiás de teléfono, de casa o de barrio, actualizás la ficha y el dije sigue funcionando igual.
Cada vez que se suma una veterinaria, una forrajería o una peluquería, aparece un cupón nuevo. No hay plan ni suscripción: viene con el dije.
Cargar la ficha lleva dos minutos y no cuesta nada. Después te olvidás, que es la idea.